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El sabio...

 

El sabio habla sólo cuando es necesario. El sabio cuida sus palabras, esto significa que cuando aparece un alumno dispuesto a aprender, por supuesto que el sabio enseña. Pero no enseña como normalmente estamos acostumbrados a entender este término, sino que estimula al alumno para que descubra el conocimiento. Quien se pasa hablando permanentemente de todo lo que sabe, no se adecuaría a lo que esta concepción denomina ¨sabio¨. Por otra parte, el hecho de que el sabio busque el silencio interior y la soledad, hace que en ese estado se cargue de energía, medite, pueda crear y siga aprendiendo. En pleno bullicio o rodeado de multitudes, no podría lograr estas cosas...

 

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