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Dos realidades: los de adentro y el de afuera...

El de afuera (el niño) mira a los de ¨adentro¨ que están todos ordenados, muy ¨organizados¨... atrapados en su realidad...

 

Los de adentro, en cambio, NO miran ¨al de afuera...¨ 
Los de adentro están seguros que la realidad en la que están inmersos es la mejor. Nacieron en ¨esa realidad¨ y la sienten bien merecida. 
Si por casualidad llegaran a ver ¨al de afuera¨, inmediatamente se compararían, descartando en ese niño toda virtud. ¨El dinero compra todo¨ se dirían los de adentro...

 

El uniforme los despersonaliza, y los convierte en seres iguales... Ellos no miran la libertad... no la buscan... no la sienten... no la necesitan... El orden externo no los autoriza a pensarla. 
 

El orden externo les marca el rumbo.
Aprenden a obedecer, no aprenden a amar.

Me pregunto: ¿Qué estará tapando tanto orden? Si los niños naturalmente se expresan con una espontaneidad maravillosas... 
 

El amor no entiende de rigideces, ni de orden, ni de uniformes que hacen homogénea al alma.

 

¿Por qué usan uniforme? ¿Por qué todos deben ser iguales? 
Si todos los seres humanos somos diferentes... si todos tenemos virtudes diferentes...

 

¿Acaso el orden externo es sinónimo de la armonía del alma o sinónimo del amor?
 

El amor fluye, se siente, emana del ser... sin rigidez, sin uniformes...

 

¿Qué pasaría si de pronto uno de los ¨de adentro¨ ve ¨al de afuera¨ y quiere correr a abrazarlo o a darle alimentos o un abrigo? ¿El uniforme y la rigidez lo permitirían?

 

Cuando dejemos de dar importancia a lo exterior, empezaremos a valorar lo que TODOS los seres llevamos adentro...

 

Aclaro: en mi educación primaria y secundaria, yo también viví la rigidez del uniforme, estuve ¨adentro¨ 
 

Hoy, en cambio, valoro la espontaneidad, la libertad, el amor, la creatividad.

 

Dejemos el ¨uniforme de la sociedad¨ que nos iguala y empecemos a romper estructuras...

Valoremos lo esencial de cada ser.

 

Namasté!!! Stella Maris

 

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